miércoles, enero 06, 2010

Día de Reyes



La soledad del abuelete —nueva rosa de sanatorio valleinclanesca— queda mitigada en un día tan señalado por la inesperada visita de su bisnieto Jonathan.

Acompañan al pequeño tres fabulosos Magos de Oriente, Magos de la fantasía y de la ilusión, Magos cumplidores de los anhelos que albergan los corazones limpios de los hombres y las mujeres, pero al que el incógnito impide descubrir, entre ellos, a uno de sus yernos, a Nico, Nicolás Sierra Soubirón, hombre atildado que en cuanto se levanta por las mañanas se pone una corbatita. No puede vivir sin su corbatita el muy granuja.

Contemplando el conjunto donde el punto focal es el abuelete desahuciado, ¿quién puede dudar ahora que la muerte es tanto más dulce cuando así llega?

4 comentarios:

la abuela bloguera dijo...

Hoy tierno, eh? No hay manera de hacerse el duro en esta época.

ALEJANDRO CASTROGUER dijo...

Atender a la gente mayor deja enormes satisfacciones. Igual más o menos que hacer felices a los niños.

Bien por esos tres Reyes.

Sap. dijo...

Ejem. Estoooo... me parece, Abuela y Alejandro, que no me he explicao yo muy bien.
;-)

El Abuelito dijo...

Se ha explicado usted de maravilla, señor Sap. A mí me parece una foto cruel y perversa, que alberga detrás océanos de maldad y da mal, muy mal rollo.
Es muy difícil adivinar cuál es el rey mago más triste y patético, aunque yo me inclino por esa especie de constructor con bigote y peluca de Bisbal situado a la derecha.
No sé si compadecer al anciano, porque seguramente él fue igual de malo cuando era joven. Parece cansado y enfermo, sí, pero a saber quién demonios fue.
Fotos así hacen que se palpe la fealdad del mundo cotidiano muy a lo vivo. Demasiado. Me voy a mi Desván, que allí la realidad está proscrita...