lunes, junio 04, 2012

Damero Mardito, nº 38 (junio)

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Saludando a la bandera


Nuestro amigo Fernando, aka Fernandito el Jari, tenía dos especialidades. Una, imitar a la perfección los bailoteos epilépticos del negro de Boney M. La otra, hacer experimentos con la errónea percepción que los humanos tenemos de la realidad.

De forma empírica se había dado cuenta de lo difícil que es alterar la visión de lo cotidiano, modificar la mirada acostumbrada a lo habitual. La praxis de su teoría se desarrollaba en el portal de acceso al edificio donde vivíamos. Fueron muchas las tardes que allí pasamos, uno frente a otro, en distendida conversación que las más de las veces trataba de nuestras futilidades de adolescentes. Pues bien, en medio de la charla y cuando le venía en gana, Fernandito se bajaba la cremallera del pantalón y sacaba un miembro que, dada la edad del propietario, era más que de regular tamaño. Impasible el ademán, El Jari continuaba con la cháchara apoyando los pulgares en las trabillas del pantalón como si orear el pito fuera lo más natural del mundo.

En efecto, recostados cada uno en su pared, pasaban entre nosotros vecinas y vecinos que entraban y salían a sus asuntos, nos saludaban y por respuesta dábamos las buenas tardes o hacíamos algún comentario cortés. En todo caso, y como culminación a su propuesta científica, nunca jamás se dio cuenta nadie de la actitud de Fernandito. Su aireado falo era ignorado sistemáticamente por los viandantes, ya que su actitud alteraba de tal forma la realidad, que los ojos y cerebros de los ajenos al experimento obviaban la extravagancia. ¡Oh, son tan pobres nuestros sentidos!

Qué tío, el Jari. Siempre fue una caja de sorpresas este muchacho. Luego, cansado del experimento, escuchaba lo de "Ra-Ra-Rasputin lover of the Russian Queen..." y era la debacle. Hace muchos años que no vemos a Fernandito. Sabemos que trabaja como conductor de locomotoras en la Renfe, pero ignoramos si continúa con sus prácticas. Así que, si alguna vez se encuentran en la estación de ferrocarril con un maquinista con el miembro fuera del pantalón, salúdenlo de nuestra parte. Es nuestro amigo el Jari.

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1 comentario:

Manuel Carrasco Rubio dijo...

Tengo un amigo que es Maquinista. Le preguntaré por "El Jari". Seguro que sabe de su parader0