miércoles, noviembre 25, 2009

La ceremonia del té


Todas las tardes, de lunes a jueves, tomo una taza de té. Té negro, té verde o té rojo, dispuesto su consumo en determinado orden. El orden que marcan los horarios de verano e invierno.

En efecto, dado que el pasado 25 de octubre dio comienzo al horario invernal, utilizo esta palabra, invierno, para organizar mis ingestas de té. Mejor dicho, utilizo las consonantes de la palabra invierno: N, V, R, N.
Es un viejo truco mnemotécnico.

Es así como queda la tabla adjudicando cada letra al día de la semana:

Lunes, té Negro.
Martes, té Verde.
Miércoles, té Rojo.
Jueves, té Negro.

¿Qué ocurre cuando el horario cambia al de verano? Pues no hay problema en adoptar el mismo ritmo ya que contamos con la ventaja de que las palabras invierno y verano tienen las mismas consonantes, V, R y N. Por lo tanto, a partir del próximo 28 de marzo y aliada de nosotros la casualidad, la tabla, adaptada al verano, quedará así:

Lunes, té Verde.
Martes, té Rojo.
Miércoles, té Negro.
Jueves, té Verde.
En realidad, y así lo admito, el té, en todas sus variedades de sabor, color y temperatura, es una puta mierda. Pero es que que ¡ay!, si no fuera por estos pequeños detalles diarios del té, por los domingos de fútbol, las paellas en el campo, las compras en Carrefour y la esperanza en la Bono Loto, la vida sería invivible. Sería una vida gris. De un gris tirando a verdoso.

5 comentarios:

la abuela bloguera dijo...

Yo me bebo un sorbito de aguaa fresac después de un café sólo y sin azucar. Está menos elaborado, pero me recuerda que después de algo amargo cualquier cosa sabe dulce.
Vaya mierda cursi ¿no? Pero no, pero lo hago de verdad. Que risa.

MJ dijo...

La idea de tomar té caliente en verano me resulta un poco desagradable, pero no has hablado de temperaturas, así que imaginaré lo más agradable para mí.

Y ya que estamos admitiendo caprichillos, a mí me gusta hincarme las bebidas del tirón, yo a sorbitos no sé beber, parece que no lo disfruto.

jaguarfidel dijo...

Buenas si señor esto del te lo tenemos un poco olvidado, son costumbres muy inglesa lo nuestro es el cafecito, ¡pero! hay cafecitos un poco cagalones los cuales los sirven de tan mal gusto el camarero que te toque y su estado de animo. Probare esta formula tan matemática y narcisista, al fin y al cabo solo una bolsita y agua.
Saludos.

Fleischman dijo...

De un tiempo a esta parte, me he aficionado al té. Pero de ahí a usar reglas mnemotécnicas, me queda un largo proceso de refinamiento.

¿La alternancia de tipos tiene un sentido terapéutico? ¿O nos hemos de empezar a preocupar por esa minuciosidad de asesino en serie?

GatoFénix dijo...

Yo soy muy de infusiones. Incluso el café lo tomo de puchero, que me han dicho doctores que es más saludable, y es casi una infusión de café.
El té más utilizado, por mi, es el té verde con un poquito de poleo (como dos de té por una de menta poleo)y siempre endulzado con miel de romero o sin nada de azúcares.
Salud, Sap