sábado, diciembre 07, 2013

Damero Mardito, nº 55 (diciembre)

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Amo(ur)tismo siego. 

El porqué de la cerrazón de Rafalito Romero Parrillón es algo que no comprendieron los investigadores por muchas vueltas que dieron al asunto. Ni siquiera el buen oficio del inspector Gómez con la ayuda de la psicóloga Marga Pertucci, lograron sonsacarle una palabra. Por el contrario, el detenido había colaborado en todo lo demás. Sin recibir ningún tipo de presión, relató con normalidad el cómo hubo planeado el asesinato de su suegro, cuál fue el arma homicida (un pisapapeles de bronce), cuándo lo llevó a cabo, etc. Pero en cuanto se le preguntaba por el móvil, se encastillaba en su silencio y de allí era incapaz de sacarlo nadie. Como mucho, dejaba escapar una risita floja, casi contagiosa, cuando se llegaba a este extremo. 

- Pero, vamos a ver, ¿por qué se niega usted a revelarnos el móvil?, ¿acaso no se hace cargo de su intrascendencia después de las pruebas abrumadoras y sobre todo de su autoinculpación? 

Pero Rafalito Romero Parrillón, seguía en sus trece y que no y que no y que no y que se negaba a abrir la boca y de ahí no lo sacaba ni Dios. Su cantinela no variaba un ápice: "Mire, inspector Gómez, a mí me da igual ocho que ochenta. Lo maté, les he dicho cómo, cuándo y dónde y sanseacabó. ¿Qué me esperan veinte años de cárcel?, pues bienvenidos sean; pero yo a ustedes jamás les confesaré por qué lo hice". Y el inspector y su ayudante seguían atónitos ante estas declaraciones provenientes de un hombre desapasionado, tranquilo, en absoluto víctima de brotes psicóticos ni trastorno mental alguno que rechazó todos los ofrecimientos, hasta el de un coche y un apartamento en Torrevieja para su familia. 

Y así sucedió. Cuando dieciocho años más tarde -se le redujo la pena de veintitrés años por buen comportamiento- Rafalito Romero Parrillón salió de la prisión de Santoña, viajó hacia su hogar donde lo esperaba su amantísima esposa y jamás nos llegamos a enterar de las causas que lo llevaron a acabar con la vida de su suegro. Retomó su trabajo como reponedor en la cadena de hipermercados Carrefour e hizo reverdecer viejas amistades; pero como decimos, nunca soltó ni una palabra acerca del motivo del asesinato.
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¿Que dónde conseguir el Damero Mardito de este mes? Pues como siempre, en su kiosco habitual y gratis total, pinchando aquí: El Damero del Vecind(i)ario.

Solución al Damero anterior (nº 54):
A. Arroyo, B. Naturópata, C. Duma, D. Record, E. Empanad, F. Señuelo, G. Nervión, H. Énfasis, I. Universo, J. Micelio, K. Ademuz, L. Nasa, M. Bache, N. Anhelad, Ñ. Rampas, O. Imaginan, P. Luzbel, Q. Odiosa, R. Casamata, S. Harapos, T. Escupas.
Acróstico: Andrés Neuman, "Bariloche".
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7 comentarios:

Curiosa dijo...

Me parece una putadilla.. tu siempre dejándome en ascuas y ahora tengo que darle curro a mi cabeza que no quiero para inventarme mil razones ja ja ja.
Seguro por mujeres o dinero...

evita dijo...

Ay!!! lo "jartito" que lo tendría el suegro...
Espero disfrutemos de una segunda entrega.

Francisco Manuel Espinosa Carrasco dijo...

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Gracias, Curiosa y Evita por vuestros comentarios; pero dejaros de rollos policiales y resolved el Damero, que es lo que interesa.

:-)

Vichoff dijo...

Muy mal, Sap, esto de dejar al lector en ascuas no se hace.
En castigo, te vas a leer las obras completas de Belén Esteban.
Cienes (a pesar de todo)

Manuel Carrasco Rubio dijo...

"Pos" he resuelto el damero, que es lo importante.

Francisco Manuel Espinosa Carrasco dijo...

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Vichoff, te aseguro que hay un castigo peor: la lectura pública del 'Ulysses' de Joyce en versión original por parte de la susodicha Belén Esteban.

:-)

Francisco Manuel Espinosa Carrasco dijo...

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Así me gusta, Sr. Carrasco, que se aplique Ud. en el trabajo y que consiga estos éxitos tan veloces.

:-)