martes, mayo 07, 2013

Damero Mardito, nº 49 (mayo)

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Inmaculada Concentración 

El payaso listo se corta el pelo a navaja. El payaso listo no admite otras coloraciones en el cabello que no sea el negro intenso matizado por unas canas que le plateen los aladares. El negro del pelo contrasta con el maquillaje blanco del rostro y con el rojo de las orejas.

El payaso listo se pinta los labios en forma de corazón con rouge de señorita, tal y como se lo pintaban las antiguas estrellas del cine mudo: Pola Negri, Gloria Swanson o Theda Bara. Es un corazoncito breve como el de un feto de pocos meses el que deposita sobre sus labios blancos como un corazón de baraja de póker, como el de una carta de corazones de Alicia. El payaso listo cuida los detalles hasta el cansancio, hasta la extenuación, porque en ello le va el trabajo, el éxito y la vida. Nadie aprecia a un payaso listo que muestre alguna mancha en la inmaculada camisa o un descosido en su torerita de lentejuelas o una inclinación inadecuada en su sombrero de cono.

El payaso listo se despega de los mortales en cuanto sale a la pista, su mundo circular. Allí toca unos compases al saxofón e imparte unas clases de solfeo; pero en cuanto acaba el número y se desprende del maquillaje, el payaso listo no hace como el domador o el trapecista, que se van al bar del circo a embrutecerse con el coñac, sino que continúa comportándose con la corrección y disciplina de siempre en el interior de su caravana. La que mantiene en todo momento acogedora, su hermano, el payaso tonto.


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¿Que dónde conseguir el Damero Mardito de este mes? Pues como siempre, en su kiosco habitual y gratis total, pinchando aquí: El Damero del Vecind(i)ario.
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3 comentarios:

Manuel Carrasco Rubio dijo...

Por fin completé el "mardito damero". La próxima vez a ver si es un "pelín" mas sencillito, porque está bien ejercitar la mente, pero no destruirla.

Sap. dijo...

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Sr. Carrasco, la mente, al igual que la energía, ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Y si es con la ayuda del Damero Mardito, lo hace para bien.

:-)

[sic] dijo...

Era la primera elección que todos hacíamos en la vida, elegir entre el payaso listo y el tonto. La cabeza nos decía que el listo era un triunfador, pero el agudo instinto infantil nos avisaba:
no se puede ir de listo por la vida...

Un abrazo, Sap.