jueves, febrero 24, 2011

Movilgrafías: Carnaval.

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Llegan las carnestolendas y las gentes joviales, animosas, optimistas, se lanzan a las calles dispuestas a disfrutar con la impostura de los disfraces y la orgiástica permisividad de las fechas.

En una tienda de mi barrio, que en estos días llena sus escaparates de falsos atavíos con los que entregarse al regocijo, no falta el que aquí muestro, el de concupiscente enfermera que vestida como para rodar un film porno del sub-género hospitalario y armada con tremenda jeringa —con una quevedesca ‘melecina’ que es como en castellano del Siglo de Oro se denominaba tanto a artefacto como a contenido— parece que se dispone a efectuar y admitir toda clase de divertidas sevicias.

La disoluta criatura, maestra en el arte de aplicar enemas a la que no falta detalle, sonríe a la cámara con la expresión de estar diciendo: “Sí, sí, la ropita cuesta 11,99 euros, pero a ver cuántas de las que me miran tras el cristal son capaces de rellenar el uniforme como yo lo relleno…”
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2 comentarios:

Rosa dijo...

pshhhh pshhhhhh que no se entere nadie pero yo con eso seguro que parto la pana.......ja ja.

Anónimo dijo...

¡Qué grande eres, mariconsón!
(Tu amiga Azucena).