viernes, enero 21, 2011

Placeres Mundanos

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"Pechuga de pollo a la mozárabe". Exotismo de pacotilla.

Como hace tiempo que no registro entradas gastronómicas, lo hago hoy de manera rauda proponiendo tomar un pollo como víctima para una vez desprovisto de pechugas, o sea, despechugado, hacerlas “al estilo mozárabe” (?), una manera harto sencilla de prepararlas como enseguida verán.

Realmente, desconozco el porqué de esa precisión del momento histórico-temporal, quiero decir ¿por qué a la mozárabe y no a la almohade, la mudéjar o la almorávide? En fin, chorradas intrascendentes frente a lo que hubiera sido mi verdadero deseo, entretenerme con la pechuga de una moza árabe antes que con este pollo mozárabe. Mas imposibilitado de lo primero, iremos al turrón y comenzaremos la receta…

… haciendo el necesario y sempiterno sofrito. Primero con pimiento verde y zanahoria (fig. 1), a los que luego incorporaremos la cebolla (fig. 2) y finalmente el tomate (fig. 3). Cuando todo esté pochado convenientemente añadiremos el “hecho diferencial” de esta receta, o sea, una picada de pasas, higos secos y almendras (fig. 4 y 5). Dejaremos que se rehogue todo otro ratito (y esto de “ratito” me da pie para comentar lo bien que le vienen los diminutivos al género gastronómico, ¿se han dado cuenta? Supongo que no es más que un antiguo reflejo del lenguaje maternal.)

En sartén aparte “sellaremos” los trozos de pechuga previamente cortados en buenos dados y salpimentados hasta que pierdan su crudo color de crudo (fig. 6). Los añadiremos al sofrito (fig. 7) y tras un leve salteo del conjunto cubriremos con caldo de ave —síiiiiiii, vaaaaale, de avecrem va que chuta si no tienen otra cosa a mano— y pondremos a flotar en el mismo un canutillo de canela en rama (fig. 8) como aquellos misteriosos trocitos xiloformes de la colonia Maderas de Oriente que usaban las señoras de antaño.

Sólo resta esperar a que el guiso, a fuego muy lento, reduzca los fluidos, ayudándolo si es necesario con una puntita de maicena. El resultado, acompañado el pollazo de un arrocito al curry y una litrona de Cruzcampo, es tal el que se muestra en la espectacular imagen final. Los niños de mi casa e incluso la dueña de la misma, quedaron muy contentos. Servidor de ustedes no tanto, la verdad, y no porque hubiera salido mal el experimento sino que a mí estos dulzores exóticos, psch, psch, psch, me parecen algo excesivos.

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5 comentarios:

Anónimo dijo...

Dio mio què pollazo!!!

Blanc4.L.Vigil

El Abuelito dijo...

¡Quite, quite, de excesivos nada! Una pinta magnífica que pienso experimentar bien pronto...

GatoFénix dijo...

Yo lo hago todo similar pero como no soy amigo de cosas dulces prescindo de ello y añado a media cocción un poquito de vino blanco, una cucharadita de pimentón dulce y un chile machacado (guindilla seca cuando me queda).
El arroz también me gusta con curry tal como lo has puesto. Y la cerveza una fabricada en Alemania que he encontrado en el Lidl (no recuerdo el nombre) con sabor a lúpulo exquisita que se encuentra en botellas de cristal y de medio litro.
Salud, Sap.

Anaís dijo...

Ñam, ñam, ñan...
Copiada y guardada pa cuando vengan mis chicos en semana santa.
Yo,como José María, creo que el vasito de vino blanco se lo pondré también por eso de darle el toque de mi casa, allá por La Palma.
Y lo de la canela es de rechupete.
Besos y cariños cocinero

Anónimo dijo...

TeresaGRX

Mi madre la hacía igual, pero las especias de aliño son: canela, clavo, comino, cilantro, pimienta, curry, muy poquito de cada una.
Y de guarnicion, un cuscus o un arrz basmati salteado con pasas y piñones, que le va bién.

Como es plato que se puede tener hecho del dia anterior y fácil de servir, vale para cuando hay MUCHOS invitados y poco tiempo.